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INFORME SOBRE “CULTURA IDENTIDAD E HISTORIA”, EDWARD SAID

 

Datos Bibliográficos:
 

SAID, E.  (2001)“Cultura, identidad e historia”: 37-53. En: Teoría de la cultura. Un mapa de la cuestión. Schroeder, Gerhart y Helga Streuninger, comp.: Buenos Aires: Fondo de la Cultura Económica.

 

 

“´No existe documento de cultura que no sea a la vez documento de barbarie”

Walter Benjamin

(En Conceptos de filosofía de la historia)
 

    Said, en este texto, aborda las estrechas relaciones entre Cultura, Identidad e Historia, tomando como conceptos de análisis -sobre todo- al imperialismo y el colonialismo de Gran Bretaña y Francia desde el siglo XVIII en adelante. Concretamente, Said analiza cómo diferentes manifestaciones estéticas (alta cultura; sobre todo la literatura y, dentro de ella, las novelas) construyen un relato de la cultura y los territorios colonizados por los grandes imperios, que a lo largo de la historia, van a tener una gran relevancia respecto a cómo se construyen las identidades culturales de los países centrales y periféricos.

    • Objetivos

    1. Un primer objetivo de este texto es demostrar cómo a través de la historia, las diferentes manifestaciones estéticas han tenido influencia en la conformación de las identidades tanto de los colonizadores como de los colonizados.
       

    2. Un segundo objetivo es demostrar que, para los imperios británico y francés, la novela literaria ha ocupado un lugar central en la construcción de lo que él llama orientalismo; es decir, la traducción de una imagen europea del mundo oriental que a la vez sirva de refuerzo de la identidad moderna occidental y de justificación al colonialismo.
       

    3. Una tercer objetivo consiste en demostrar cómo, a través de su carácter histórico, la cultura y las expresiones culturales continúan construyendo identidades durante la llamada globalización que tiene lugar durante el siglo XX, no solo a través de la influencia de las grandes cadenas trasnacionales de comidas e información, sino también a través de nuevas manifestaciones artísticas que retoman elementos de culturas no occidentales (Ravel, Messiaen, Debussy, Picasso, Ezra Pund, etc.)
       

    4. Otros de los objetivos es discutir con algunas interpretaciones en torno a las relaciones entre cultura e identidad. La primera de ellas es la de Taylor, que se basa en el análisis de la concepción de sujeto y yo que tenían el iluminismo, el romanticismo y la modernidad. Said va a sostener que los análisis del surgimiento de la identidad al estilo Taylor dejan de lado la importancia que tuvieron las ideas sobre la identidad cultural nacional en ese proceso, analizando el concepto desde una perspectiva que parece universal pero es profundamente eurocéntrica.
       

    5. Said también discute con una serie de autores, desde Ruski, pasando por Hegel y Marx, hasta Carlyle y Tennyson, sobre la unanimidad que subyace a cualquier punto de vista europeo, ya sea éste de izquierda o derecha, respecto de la superioridad y mayor nivel de desarrollo europeo.
       

    6. Con Huntington y su teoría del Choque de Civilizaciones va a discutir en torno a la idea de la necesidad de mantener las culturas por separado en vistas a defender a la cultura occidental de influencias islámicas o confucionistas. Said sostiene, al contrario, que lo más interesante en una cultura es su relación con otras culturas y no solo el interés en ella y su grandeza.

     

    • Preguntas o hipótesis
       

          Said establece dos puntos importantes. Primero, sostiene que ninguna identidad cultural aparece de la nada: todas son construidas de modo colectivo sobre las bases de la experiencia, la memoria, la tradición y una enorme variedad de prácticas y expresiones culturales, políticas y sociales. El segundo punto importante indica que desde fines del siglo XVIII en adelante, las nociones centrales Occidente, Europa e identidad europea occidental se encuentran casi siempre estrechamente relacionadas con el ascenso y la caída de los grandes poderes imperiales de Europa (Gran Bretaña, Francia, Rusia y Estados Unidos).
     

          En ese marco en el que cultura e imperio están íntimamente relacionados, las artes se practican y sostienen en un contexto social marcado por profundas relaciones de poder, propiedad, clase y género. El ejemplo que pone Said al respecto es el de la literatura, la pintura y la música europeas del siglo XIX, que generaron una imagen de oriente que posibilitó el fortalecimiento de la identidad cultural de los europeos y, al mismo tiempo, robusteció la disparidad de poder entre el Imperio y las colonias.
     

          Said reconoce dos diferencias entre las antiguas formas de colonización y las formas que se adoptaron en los imperios británico y francés: la primera es territorial, y sostiene que los imperios antiguos conquistaban sólo territorios adyacentes, mientras que los nuevos imperios conquistaban territorios de ultramar. La segunda diferencia es que los antiguos imperios consideraban sus colonias como algo que debía ser explotado y luego librado a su suerte, el modelo de los imperios del siglo XIX era de explotación y control sistemáticos y programados a largo plazo.
     

          Dentro de este esquema, la novela adquiere una importancia central para la cultural imperial y las identidades nacionales europeas, ya que mediante estos relatos, Europa ocupaba el centro geográfico, relacionándose con las colonias a través del dominio y la autoridad, extrayendo servicios y utilidades. Las novelas también confirmaban y reforzaban las estructuras de propiedad y matrimonio que daban identidad a la sociedad.
     

          El edificio cultural del imperialismo se levanta entonces sobre la noción de superioridad occidental: hay una jerarquía de razas y civilizaciones en la que los europeos se encuentran en la cumbre, por lo tanto se justifica la conversión de los nativos de las colonias a esa superioridad técnica, económica, militar y moral.

     

    • Conclusiones

    1. La cultura es siempre histórica, y siempre está anclada en un lugar, un tiempo y una sociedad determinados.
       

    2. La cultura siempre implica la concurrencia de diferentes definiciones, estilos, cosmovisiones e intereses en pugna.
       

    3. Las culturas pueden volverse oficiales y ortodoxas –como los dogmas de sacerdotes, burócratas y autoridades seculares– o pueden tender hacia lo heterodoxo, lo no oficial y lo libertario.
       

    4. En todos los casos, lo más interesante en una cultura es su relación con otras culturas y no solo su interés en ella y su grandeza, en la medida en que la cultura es una incesante confrontación con procesos estéticos e intelectuales.

    ***Maestría en Antropología Social. Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires.            Cohorte 2013

     

     

     

     

     

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